viernes, 12 de abril de 2013

Maltrato animal en el Instituto Pasteur

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Estaba paseando a mi perra por el Parque Centenario cuando me sorprendieron los gritos, llantos, y ladridos de perros que venían del Hospital Pasteur, dependiente del Gobierno de la Ciudad. Me acerqué y vi esto. Además de notarse la falta de cuidado y estrés que estaban viviendo los animales, había mucho pero mucho olor a materia fecal acumulada de días o meses. Era inaguantable. Está todo muy sucio.

Entré para preguntar de qué iba la cosa y las respuestas que recibí fueron estas: "Tienen hasta aire acondicionado", "ah si... son cuatro perros nada más" y "están mejor que yo". Luego, la veterinaria de ellos me replicó: "¿qué querés que haga? ¿que los tenga acá conmigo?". Otra de las respuestas fue que no tenían más presupuesto. Y la peor, que estaban ahí por algo. "Algunos han mordido", me dijo la secretaria. O sea, les echaron la culpa de vaya a saber qué.

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Además me dijeron que los voluntarios iban los fines de semana a re-socializarlos para darlos en adopción.  ¿Es esta la forma que encuentran para re-adaptarlos? Según pude saber, los voluntarios van los fines de semana a bañarlos, educarlos, y sacarlos a pasear, pero eso no tiene nada que ver con esto. 

Para cualquier mente coherente, es evidente que esa no es una forma sana de retener a los perros hasta que consigan hogar. Las jaulas son de 1 metro por 1.50.

Los animales forman parte del universo y no son menos que las plantas y los seres humanos. El hombre no tiene derecho a encerrarlos y maltratarlos de esta forma. Hay un perro que estaba todo acurrucado en la jaula. Y se escuchaba cómo otros rasguñaban las rejas.